martes 11 de marzo de 2008

BOLETÍN N° 7 Febrero de 2008: A los lectores:


La Corriente Agramontista (agrupación de abogados independientes cubanos) se complace una vez más en presentar a ustedes, estimados amigos lectores, otro número de su Boletín —el séptimo—, el cual —como de costumbre— los invitamos a comentar, divulgar y reproducir. Aparecen en él diversos artículos y discursos, cuyo texto —lógicamente— es de la exclusiva responsabilidad de cada uno de sus respectivos autores.
En nuestro número precedente hacíamos alusión al otorgamiento a nuestro Presidente del prestigioso Premio Internacional de Derechos Humanos Ludovic Trarieux, que conceden conjuntamente diversas instituciones de juristas del Viejo Continente (Francia, Bélgica, Reino Unido, Italia, Alemania, Polonia, etcétera).
El 19 de octubre de 2007, después de la publicación de ese número anterior de nuestro Boletín, se celebró en el edificio del Senado del Reino de Bélgica la ceremonia de premiación. En ella no pudo estar presente el colega René Gómez Manzano, a quien las autoridades comunistas le negaron el “permiso de salida” que necesita cualquier ciudadano cubano para viajar al extranjero; no obstante, sí asistió su representante personal, el también abogado agramontista Juan Escandell Ramírez, ex defensor de numerosos presos políticos actualmente exiliado en la Florida. Nuestra Corriente se complace de poder publicar ahora en este boletín los discursos pronunciados en esa ocasión por el doctor Bertrand Favreau, presidente del Jurado Internacional que otorgó el premio, y por el propio Escandell. También incluimos el texto del mensaje que Gómez Manzano, en previsión de la negativa de las autoridades migratorias a concederle el “permiso de salida”, había grabado previamente; de este texto cabe destacar el sentir de nuestro Presidente, que considera que ese galardón es no sólo de él, sino de todos los abogados agramontistas.
Este Número 7 se publica cuando acaba de celebrarse en nuestra Patria la sesión constitutiva de la Séptima Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que ha institucionalizado el cese del doctor Fidel Castro en el ejercicio del mando supremo, así como la designación en propiedad, para ocupar las responsabilidades de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, del General de Ejército Raúl Castro Ruz. No deja de resultar curioso que el estreno del nuevo Jefe del Estado haya marchado unida a una evidente infracción del texto supralegal que actualmente exhibe el régimen comunista: Según el inciso d) del artículo 93 de la Constitución, una de las atribuciones del primer mandatario es la de “proponer a la Asamblea Nacional del Poder Popular, una vez elegido por ésta, los miembros del Consejo de Ministros”. Como se sabe, ese precepto fue incumplido, y además, de manera innecesaria, pues de acuerdo con las intenciones anunciadas por el nuevo dirigente supremo, bien hubieran podido ser formalmente ratificados en sus cargos los distintos ministros, sin perjuicio de llevar a cabo posteriormente la reestructuración de la Administración Central del Estado que ha sido anunciada.
Las autoridades del país han insistido en la necesidad de realizar cambios, precisando en algo el alcance de los planteamientos hechos por el General de Ejército el pasado 26 de julio —hace siete meses— acerca de la necesidad de llevar a cabo “reformas estructurales y de conceptos”; esto incluye —como ya hemos apuntado— la reestructuración de la Administración Central del Estado, así como la eliminación de prohibiciones innecesarias, la supresión de la doble moneda, el incremento de las producciones agropecuarias y la eliminación de subsidios irracionales. En la misma alocución del 24 de febrero, el nuevo Jefe del Estado ha expresado que “no hay que temer a las discrepancias en una sociedad como la nuestra”.
Esos planteamientos hacen pensar que el nuevo gobierno dará pasos dirigidos a sacar al país de la honda crisis en que está sumido, y apuntan hacia la posibilidad de alcanzar normas de convivencia social más racionales y modernas, y menos excluyentes y discriminatorias. Esperemos que, para el bien de Cuba, los hechos se ajusten a las palabras, y que esos anhelos no desemboquen en una frustración más.
También cabe saludar la excarcelación de cuatro miembros más del Grupo de los 75, aunque en este caso con la deplorable condición de que abandonen el Territorio Nacional. Nuestra Corriente abriga la esperanza de que se produzcan más liberaciones de presos políticos, así como que éstas sean incondicionales y sin destierro.
El nuevo gobierno de la República acaba de firmar dos pactos de derechos humanos de las Naciones Unidas. Se trata apenas —desde luego— del paso inicial en el proceso para que nuestro país llegue a ser parte de esos convenios internacionales, pues faltan la ratificación y el depósito oficial de los instrumentos correspondientes; también cabe destacar que la Parte Cubana ha anunciado que formulará reservas al texto de esos cuerpos legales. Por otra parte, hay que señalar que, antes de la toma de posesión del actual primer mandatario, el régimen comunista ha suscrito documentos que no han sido cumplidos, como la Declaración de Viña del Mar. Esperemos que esa situación no se repita en el caso de los dos importantes pactos internacionales primeramente mencionados, máxime cuando los mismos tienen una jerarquía jurídica mayor.
En el caso del abogado agramontista Rolando Jiménez Pozada, a quien tenemos presente en todo momento, nos vemos obligados a señalar que —lamentablemente— continúa encerrado en la Prisión de El Guayabo, en su natal Isla de la Juventud. Hay que decir no sólo que es injusto su encarcelamiento, sino también que él ha sido objeto de provocaciones groseras, como la artera agresión perpetrada contra su persona por varios presos comunes de elevada peligrosidad, que con la anuencia de las autoridades penitenciarias (que los encerraron a todos juntos en un área del penal), lo golpearon salvajemente, ocasionándole lesiones de consideración. La Corriente Agramontista condena una vez más ese cobarde atentado, así como la injusta situación de encierro y aislamiento en que se encuentra ese colega y hermano de luchas nuestro.
Teniendo siempre presente esa situación, la Corriente Agramontista reitera su pedido de solidaridad con nuestro colega y con todos los cautivos políticos de nuestra Patria, y repite una vez más su justa demanda: ¡Libertad sin destierro para Rolando Jiménez Pozada y los restantes cubanos presos por sus ideas!
La Habana, Marzo de 2008.