
REPRESENTANTE PERSONAL DEL GALARDONADO, EN LA
CEREMONIA DE ENTREGA DEL PREMIO LUDOVIC TRARIEUX.
CEREMONIA DE ENTREGA DEL PREMIO LUDOVIC TRARIEUX.
SENADO DEL REINO DE BÉLGICA, 19 DE OCTUBRE DE 2007
Señor presidente del Senado de Bélgica, Armand de Decker,
Señor presidente del Instituto de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, Bertrand Favreau,
Señores presidentes de los diferentes colegios de abogados,
Señores magistrados,
Señoras y señores:
Me apartaré brevemente del protocolo de mis breves palabras en este magnífico acto, para recordar que hace poco más de ochenta años el ilustre penalista español Don Luis Jiménez de Asúa sufrió arbitrario confinamiento en las Chafarinas, y gracias a la solidaridad del gremio de abogados en todo el mundo fue posible su libertad; entre aquellos abogados que protestaron se encontraban abogados cubanos de la talla de Fernando Ortiz y Emilio Roig de Leuchsenring.
Permítanme decirles que ayer mis colegas y el equipo de Radio y TV Martí —radio que ahora mismo trasmite en directo para Cuba esta ceremonia— estuvimos en el Palacio de Justicia de Bélgica; todos coincidimos en considerar que sólo donde se respeta la Ley y la justicia pueda tomarse en serio, podía existir un edificio tan majestuoso para tan importante función.
Personalmente, al entrar al recinto percibí la presencia de la diosa Themis, desterrada de nuestro pequeño país hace ya casi medio siglo, como así están desterrados más de dos millones de cubanos.
Colegas, tengan por seguro que no se equivocaron al elegir al doctor René de Jesús Gómez Manzano como ganador del más prestigioso y antiguo premio que los abogados europeos otorgan a un abogado por su destacada labor a favor de los Derechos Humanos.
Desde Hesiodo hasta Gabriel García Márquez, nuestra profesión ha sido blanco de críticas por la literatura universal. Pero convencido estoy que Aristófanes no habría escrito Las avispas si hubiera conocido a Nelson Mandela, Paz Zúñiga, Digna Ochoa, Gómez Manzano y otros premiados por el Ludovic Trarieux. Todos ellos hasta la fecha constituyen un ejemplo para los abogados de todo el mundo.
Quiero reconocer, en esta ceremonia donde los abogados europeos rinden homenaje a otro abogado, la conducta valiente y heroica del decano Braffort, quien durante la ocupación nazi de Bélgica se negara a entregar al comando militar alemán la lista de los abogados judíos. Los abogados cubanos no olvidarán al distinguido Decano.
Distinguidos colegas, este premio no es sólo de René: es de todos sus colegas que así lo sentimos y así también lo reconoció el propio Gómez Manzano, que lo hizo extensivo a todos los opositores que dentro de Cuba luchan por el respeto de los Derechos Humanos.
Perdónenme en este instante reconocer a mis amigos que me acompañan: al doctor Luis F. Fernández y al ex prisionero político por 17 años, el doctor Pedro Fuentes Cid, que abandonaron sus importantes tareas y, sufragándose sus gastos, están aquí en representación de la abogacía cubana, particularmente en representación del Comité de Abogados por la Libertad del colega Rolando Jiménez Pozada.
Sería imperdonable no aprovechar la ocasión de estar en la capital de la Unión Europea, en la tierra del Rey Caballero, para demandar de los abogados del continente, con espíritu de gremio, que se solidaricen ante la injusta y arbitraria prisión que padece nuestro colega Rolando Jiménez Pozada, sancionado a doce años de privación de libertad en un juicio secreto, sin ninguna garantía y que peculiarmente resulto penado con cuatro años más de los que solicitaba la fiscalía.
Pero desde este lugar sagrado de Bélgica, con espíritu de justicia exhortamos a todos los países de la Unión Europea a que exijan al gobierno cubano que libere a los centenares de presos políticos que se están muriendo en las mazmorras cubanas.
Sepan en Europa que el gobierno interino del señor Raúl Castro no se ha movido un solo milímetro de sus posiciones. La ausencia de René a este acto es la prueba irrefutable de la afirmación anterior.
Como cubano y español, como súbdito del Reino de España al que pertenezco por ostentar la ciudadanía española, le expreso al Rey que el gobierno actual se equivoca en su política hacia Cuba. Condenamos que en su Fiesta Nacional los opositores no hayan sido invitados.
Sin embargo, aquí en Bélgica hemos sido invitados para premiar por su incansable labor al doctor René Gómez Manzano.
La lista de agradecimientos sería larga, pero resulta necesario reconocer a los colegas que se quedaron en Miami y que constituyen el Comité de Abogados por la Libertad del Colega Rolando Jiménez Pozada, a los cubanos que desde innumerables páginas-web apoyaron este evento, y especialmente a los miembros del jurado del Premio Ludovic Trarieux 2007, a Bertrand Favreau, Robert de Baerdemaeker, Ives Oschinsky y Thierry Bontinck.
Muchas gracias
Señor presidente del Instituto de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, Bertrand Favreau,
Señores presidentes de los diferentes colegios de abogados,
Señores magistrados,
Señoras y señores:
Me apartaré brevemente del protocolo de mis breves palabras en este magnífico acto, para recordar que hace poco más de ochenta años el ilustre penalista español Don Luis Jiménez de Asúa sufrió arbitrario confinamiento en las Chafarinas, y gracias a la solidaridad del gremio de abogados en todo el mundo fue posible su libertad; entre aquellos abogados que protestaron se encontraban abogados cubanos de la talla de Fernando Ortiz y Emilio Roig de Leuchsenring.
Permítanme decirles que ayer mis colegas y el equipo de Radio y TV Martí —radio que ahora mismo trasmite en directo para Cuba esta ceremonia— estuvimos en el Palacio de Justicia de Bélgica; todos coincidimos en considerar que sólo donde se respeta la Ley y la justicia pueda tomarse en serio, podía existir un edificio tan majestuoso para tan importante función.
Personalmente, al entrar al recinto percibí la presencia de la diosa Themis, desterrada de nuestro pequeño país hace ya casi medio siglo, como así están desterrados más de dos millones de cubanos.
Colegas, tengan por seguro que no se equivocaron al elegir al doctor René de Jesús Gómez Manzano como ganador del más prestigioso y antiguo premio que los abogados europeos otorgan a un abogado por su destacada labor a favor de los Derechos Humanos.
Desde Hesiodo hasta Gabriel García Márquez, nuestra profesión ha sido blanco de críticas por la literatura universal. Pero convencido estoy que Aristófanes no habría escrito Las avispas si hubiera conocido a Nelson Mandela, Paz Zúñiga, Digna Ochoa, Gómez Manzano y otros premiados por el Ludovic Trarieux. Todos ellos hasta la fecha constituyen un ejemplo para los abogados de todo el mundo.
Quiero reconocer, en esta ceremonia donde los abogados europeos rinden homenaje a otro abogado, la conducta valiente y heroica del decano Braffort, quien durante la ocupación nazi de Bélgica se negara a entregar al comando militar alemán la lista de los abogados judíos. Los abogados cubanos no olvidarán al distinguido Decano.
Distinguidos colegas, este premio no es sólo de René: es de todos sus colegas que así lo sentimos y así también lo reconoció el propio Gómez Manzano, que lo hizo extensivo a todos los opositores que dentro de Cuba luchan por el respeto de los Derechos Humanos.
Perdónenme en este instante reconocer a mis amigos que me acompañan: al doctor Luis F. Fernández y al ex prisionero político por 17 años, el doctor Pedro Fuentes Cid, que abandonaron sus importantes tareas y, sufragándose sus gastos, están aquí en representación de la abogacía cubana, particularmente en representación del Comité de Abogados por la Libertad del colega Rolando Jiménez Pozada.
Sería imperdonable no aprovechar la ocasión de estar en la capital de la Unión Europea, en la tierra del Rey Caballero, para demandar de los abogados del continente, con espíritu de gremio, que se solidaricen ante la injusta y arbitraria prisión que padece nuestro colega Rolando Jiménez Pozada, sancionado a doce años de privación de libertad en un juicio secreto, sin ninguna garantía y que peculiarmente resulto penado con cuatro años más de los que solicitaba la fiscalía.
Pero desde este lugar sagrado de Bélgica, con espíritu de justicia exhortamos a todos los países de la Unión Europea a que exijan al gobierno cubano que libere a los centenares de presos políticos que se están muriendo en las mazmorras cubanas.
Sepan en Europa que el gobierno interino del señor Raúl Castro no se ha movido un solo milímetro de sus posiciones. La ausencia de René a este acto es la prueba irrefutable de la afirmación anterior.
Como cubano y español, como súbdito del Reino de España al que pertenezco por ostentar la ciudadanía española, le expreso al Rey que el gobierno actual se equivoca en su política hacia Cuba. Condenamos que en su Fiesta Nacional los opositores no hayan sido invitados.
Sin embargo, aquí en Bélgica hemos sido invitados para premiar por su incansable labor al doctor René Gómez Manzano.
La lista de agradecimientos sería larga, pero resulta necesario reconocer a los colegas que se quedaron en Miami y que constituyen el Comité de Abogados por la Libertad del Colega Rolando Jiménez Pozada, a los cubanos que desde innumerables páginas-web apoyaron este evento, y especialmente a los miembros del jurado del Premio Ludovic Trarieux 2007, a Bertrand Favreau, Robert de Baerdemaeker, Ives Oschinsky y Thierry Bontinck.
Muchas gracias
